La TV española, la que tiene más anuncios de Europa

Cada vez es más complicado mantener la atención y el interés viendo una película, una serie y un espacio de entretenimiento en televisión es una tarea que exige altas dosis de paciencia. A la duración de su programa favorito, el espectador deberá añadir los largos minutos que ocupan los numerosos cortes publicitarios con los que las cadenas salpican continuamente su emisión, convirtiendo a España en el país con mayor saturación publicitaria de Europa.

El 9 de junio, Antena 3 emitió el largometraje Titanic. El pase empezó a las cuatro de la tarde y terminó a las 20.15 horas. En realidad, el filme solo duraba tres horas, pero los espectadores debieron soportar una hora y cuarto de anuncios, repartidos en 6 cortes, algunos de 16 minutos y formados por 48 espots seguidos. Esa tarde, Antena 3 obsequió a su audiencia con 174 anuncios. Quienes no resistieron la paliza publicitaria y optaron por cambiar de canal tampoco tuvieron escapatoria, pues el abuso que hacen de los anuncios el resto de emisoras, sobre todo las privadas, anda a la par.

En ningún otro país de Europa es posible encontrar intermedios de 19 minutos, donde el telespectador llega a recibir el bombardeo de 55 anuncios seguidos. Solo aquí se permite que un capítulo de cualquier serie de éxito mundial, de 50 minutos de duración real, sea interrumpido cinco veces para dar consejos comerciales. Un español medio --que dedica unas 3,5 horas diarias a ver la tele-- ha de digerir cada semana unos 642 anuncios, hazaña en la que solo nos supera Estados Unidos (789 espots) e Indonesia (728) en todo el mundo, según un estudio de la agencia de medios internacional Inititaive. Llevamos camino de alcanzarles: en 1998 se emitieron cada día 3.670 anuncios en televisión; en 2006 esa cantidad era el doble.

Esta circunstancia ha llevado a la Comisión Europea a abrir un expediente al Gobierno español (como ya hablamos en este post) por permitir que las cadenas incumplan continuamente la normativa que regula los topes de presencia publicitaria, tanto por su cantidad (nunca más de 12 minutos de espots por hora), como por su frecuencia (dejando libres espacios de al menos 20 minutos, 45 si se trata de una película). Esa normativa (la ley de la Televisión sin Fronteras, de 1994) acaba de ser reformada en Bruselas para liberalizar la presencia de publicidad en televisión aún más de lo que está.

Sin embargo, la reforma ha de esperar aún a que los países la adapten a su propia legislación nacional. "En la práctica, ninguna cadena respeta la ley, pero nadie las persigue", denuncia Ignasi Guardans, eurodiputado de CiU y ponente de esta reforma legislativa.

Así, la normativa señala que ninguna tele puede dedicar a usos comerciales más del 20% de su tiempo. Sin embargo, entre enero y junio del 2007, el 30% de la emisión diaria de Tele 5 fueron anuncios, teletiendas y promociones. En el ranking le siguen Cuatro (28,2%) y Antena 3 (22,7%). Las tres cadenas están por encima del tope permitido.
Según un estudio del Consejo Audiovisual de Catalunya, el 88% de los espectadores considera que el número de anuncios que se emiten en televisión es excesivo y les provoca rechazo. El zapping es, al final, la única escapatoria. ¿Pero qué pasa cuando todas las cadenas dan publicidad a la misma hora?